martes 2 de junio de 2009

Soundtrack

Me declaro un gran admirador de las películas de Wes Anderson. No sé porqué, talvez me impresiona esa capacidad de tomarse todo el tiempo del mundo para mostrar una escena, sin pudor alguno. Mostrar a los personajes que crea de manera incómoda, rara, particular, humana. El hecho que las imágenes se sucedan sin apuro, que los silencios se agradezcan no por su escasez, sino por su carácter. Amo las cámaras estáticas, amo a la vez el argumento de sus historias que a simple vista se ve linear, pero que sin duda es sólo un mantel que cubre las más profundas emociones.

De todas formas, y sin lugar a dudas, lo que más me gusta de toda película de Anderson, son sus soundtracks. Parecen canciones elegidas con pinzas, increíbles cada una de ellas. Normalmente después de cada película [precisamente lo que estoy haciendo ahora], procedo mecánicamente a bajarme la lista de canciones mientras que apuradamente busco a través del film aquella que más me gustó, para agarrar algún pedazo de la letra y googlearla. Bastará sólo un par de segundos para que la esté escuchando en YouTube, en espera de que el soundtrack completo se baje.

Puedo decir -no sin pudor- que escucho cada canción que me gusta una y otra, y otra, y otra vez. Las escucho como si el mundo se fuese a acabar mañana, como si las letras fueran a desaparecer. Me avergüenzo de mi propia persona, a ratos ella me grita que la cambie, que ya basta, que cómo es posible. En la intimidad de mi pieza, ya cuando la noche avanza, aprovecho de escucharlas otra vez, en esta ocasión con audífonos, sólo para mí. Le subo el volumen hasta que duela.

Le doy vuelta indefinidamente a unas cinco canciones del listado completo, como si por osmosis fuera a captar aquella misma sensación que Wes Anderson tuvo al momento de elegirlas para su película.

Antes de que logre darme cuenta, aquellas cinco canciones pasaron a ser parte del (qué cliché) soundtrack de mi vida. Aquellas mismas canciones que, años más tarde, pillaré en la radio y lograrán que me emocione, aunque seguramente sin recordar específicamente qué canción es, hasta que (luego de esa espera interminable entre el inicio de la canción y el inicio de las letras) logre saber de dónde la conocía. Claro, era Here comes my baby, de Cat Stevens... cómo no me acordaba.

Una nota de piano en medio de un silencio, un silencio cruzado por ese crujir clásico de una cinta ya gastada por el paso de los años, como un arrastrar constante de algo suave, por un piso suave, en un ambiente suave. Una voz comienza a cantar en francés. Una película de Anderson que termina.



Vi: Rushmore - Wes Anderson
Escucho: Ooh la la - The Faces.
Escucharé: Oh Yoko - Lennon.
3.20 am.

4 día(s) para el fin del mundo:

Cata dijo...

Me encantan estas coincidencias :)

Justo ayer vi Rushmore (la vi bien, porque había visto pedazos, pero como hace mil años) y me encantó...increíble el papel de Jason Schwartzman y las canciones. Sobretodo cuando ponen Oh Yoko y es una secuencia donde todos están felices y se ayudan jaja

Mmm parece que me convenciste, ahora en vez de ir a leer el Quijote, voy a bajar el soundtrack de Rushmore (o "tres son multitud" como asquerosamente le pusieron acá)

Saludos! que estés bien, chau ;)
Catwiggy.

Dah dijo...

jajajaja se llama "tres son multitud" acá? qué nada que ver.
me gustó mucho también, y sí, gran soundtrack :)

La dueña de esta 'custión' dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La dueña de esta 'custión' dijo...

La primera película de Anderson que vi, fue precisamente 'Rushmore' y tuve que verla varias veces en una semana solo por el placer de escuchar el soundtrack y mezclarlo con las imágenes mientras veia la cinta.
Luego vi 'The Royal Tenenbaums' y, por último, 'The Darjeeling Limited'. La sensación fue la misma.
Solo he visto esas tres películas y, a juzgar pos los soundtracks, tengo que ver las otras.

Lo mejor de la vida es escuchar las canciones favoritas una y otra vez, y gritarle al mundo lo mucho que te gustan.

No sé cómo llegué aquí, creo que me teletransporté desde no sé dónde.

Me gustaron mucho las imágenes que tienes :B, me encanta la de Lennon con la Yoko, me recuerda al 'Double Fantasy'. Para qué hablar del maestrazo Nietzsche.

Un abrazo :)