Los Libros
Hace un tiempo que no escribía en el blog, bastante tiempo. He estado -si se quiere justificar- algo ocupado con la Universidad... leyendo muchas cosas muy inútiles y bueno, calibrando prolongadas siestas de media tarde.
Sucede que son las 00.18 am y me propuse no dar por terminada la noche sin antes actualizar, aunque sea precariamente, este espacio que si bien nadie lee, me permite mantener un diario (algo incompleto) de mis motivaciones creativas periódicas. Qué se yo.
Me he pasado estos últimos días clasificando y ordenando mis libros, y he descubierto en ellos una verdadera pasión. Dicen por ahí que los libros reflejan lo que uno es realmente y creo que los míos dan una imagen bastante acabada de mí. Entre los tomos que colman mis estantes tengo sin duda algunos especiales con los cuales soy bastante celoso en lo que se refiere al préstamo y a su cuidado, por ejemplo:
- "Margarita" de Rubén Darío en una primera edición de Pehuén de 1990. Fue el primer libro que tuve del que tengo memoria. Siempre me encantó, lo he leído infinitas veces, tanto así que me lo sé de memoria desde los 6 años. El libro en cuestión está algo destrozado, el empaste me grita que no resistirá mucho tiempo y algunos indecorosos scotchs sostienen este desastre con disimulo. Las páginas tienen algunas manchas medio amarillentas... esas clásicas que surgen cuando un libro es "de cabecera", puesto que durante un largo período de mi vida lo acarreé para todos lados. Lo leía en el living, en la cocina, en mi cama antes de dormir, en el baño, en todos lados. Siempre me ha gustado su primera página, en la que sale un gato (talvez de ahí mi gusto por ellos) sosteniendo un cartel en que se lee "Para todas las niñas y niños valientes que salen a realizar sus sueños". Un mensaje que, si bien es bastante mamón, lo he tenido grabado en mi memoria a fuego. Debe ser el más querido de mi colección, inició mi gusto por Darío y mi amor por la lectura. Hace algunas semanas, cuando coloqué un estante más en mi pieza estuve tentado a moverlo de lugar, sin embargo, decidí dejarlo donde estaba (justo arriba de mi escritorio), será que inconcientemente me gusta tenerlo a mano, aunque hace un tiempo que no lo he vuelto a leer. El número clasificador de este libro en mi colección es el 70.
- Otro libro al cual le guardo bastante aprecio es un libro de poesías seleccionadas que mi mamá me escribió cuando yo tenía 5 años. Algunas de las obras que se incluyen son de escritores bastante conocidos, otras son pequeñas canciones de cuna, y otras simplemente invenciones de mi madre que me dedicaba. En su primera página se lee "¡Te quiero mucho Damián! Mamá Mika, Navidad 1994", y en su última página está escrito de mi puño "Sabao kon mamá, bíernes kon mamá"... las faltas de ortografía son genuinas (todavía no entiendo cómo llegué siquiera a ponerle tilde a 'mamá' o de dónde salió el tilde de "bíernes"). Bueh. Este libro, si bien lo tengo timbrado con mi nombre, no lo enumeré puesto que no tiene editorial, ni año de publicación, ni autor definido, ni nada... preferí por ello apartarlo de mi clasificación algo academicista de los libros. El empaste es en tela y es bastante pequeño... casualmente está ubicado al lado de "Margarita". Aunque le sobran bastantes páginas en blanco, está escrito hasta como la mitad; el último poema que hay es uno de mi mamá y empieza así: "Mira mi niño / esto es para ti / escucha hijo mío / mi vida está en ti. / Necesito un amigo / te necesito a ti / me sueno a egoista / pero es así." (Mamá Mika, agosto 1995).
- Luego tengo "El Otoño del Patriarca" de García Márquez. A este libro le tengo mucho cariño porque fue el primero que me regaló mi papá, lo necesitaba para el colegio puesto que me dieron libre elección en el texto a leer para una prueba. Imprudentemente elegí este y -sobra decirlo- no entendí nada. Luego de algunos años lo volví a leer con más detención... es una hermosa obra, quizás una de las mejores del autor. La edición que conservo, comprada por mi padre en España, es de Plaza & Janés, 1978. El número clasificador de este libro en mi colección es el 394.
- Otro libro que me regalaron hace poco es "Ventura de Pedro de Valdivia" de Jaime Eyzaguirre. Me lo pasó mi tío-abuelo Guillermo Beuchat de su propia biblioteca. Sé que para él éste era un libro muy querido... Eyzaguirre fue su profesor cuando cursó Derecho en la Universidad de Chile durante los años '50, incluso está dedicado por el autor en la segunda página y firmado por mi tío en la hoja de respeto. Es una linda edición empastada en cuero de 1953 editada por el Ministerio de Educación Pública de la época. En su lomo -gastadísimo- se leen aún las iniciales de mi tío en dorado "G.B.M.". Cuando lo leí me sentí el ser más ignorante del planeta, la pluma del autor era increíble, al punto que cada párrafo me obligaba a leerlo de nuevo para poder entenderlo. Su prosa, complicada, era un desfile de docto español y preciso lenguaje... textos científicos, como ese, no he leído otros. El número clasificador de este libro en mi colección es el 155.
- "Deutsch für Ausländer" (Alemán para españoles) es un libro que quiero bastante. Era de mi abuela materna Alicia "Mima" Beuchat, quien falleció hace ya algunos años. Ella leía bastante y me he hecho con muchos de sus libros, todos ellos firmados, sin embargo, este en particular me gusta bastante porque aparte está glosado con los ejercicios idiomáticos que propone el texto para aprender germano. Quien piense que mi abuela logró aprender el idioma con este libro alemán de 1969, se equivoca: en la primera página la firma dice "Alicia B. de Koke, otra intentona. Junio, 1971". El número clasificador de este volumen es el 135.
- Por último, uno rarísimo de Luis Buñuel: "Mi último suspiro". Lo recibí como un regalo cualquiera por parte de mi tía Isabel hace años... había pertenecido a los libros del hermano de mi padre, Jaime, quien murió mucho tiempo atrás y es lo único que de él conservo. Como no conocía al autor del libro cuando me lo regalaron, mi interés por él fue nulo. Con el correr de los años me adentré muchísimo en el cine, sobre todo y particularmente en el de Buñuel, por lo que desempolvé el libro de mi estantería y lo leí con ganas. Lo he vuelto a releer una vez más, sencillamente genial. Me doy espacio para una anécdota: hace algunos meses pasé por la librería de Luis Rivano, al que le dicen "el usurero de San Diego". Bueno, la cosa es que estaba atendiendo su hija con quien entablé un interesante diálogo... le comenté que tenía este libro y se sorprendió bastante. Su padre, Rivano, también lo tenía (aunque no a la venta) en la colección particular que guardaba en su habitación. Lo había leído un millón de veces. Una segunda anécdota: un gran amigo, Nicolás Toro, también tiene la misma edición de 1983. También le encanta. El número de este volumen en mi colección es el 113.
¿Tienes algún libro de aquellos irremplazables?
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